capítulo 5 (1)

 

Genyam se encontraba bastante incómoda con el nuevo compañero de clase, presentado como Jaerik Oumanr, originario de Kurem, país del sur, habitado principalmente por humanos de piel oscura, y músdotos de pelaje negro. Jaerik era de los primeros, pero no era eso lo que le molestaba.

Venía a sustituir a Lain tan solo dos semanas después de su muerte, y eso le enfurecía, pues debía asumir que se había marchado para siempre. Además, al verle recordaba la pérdida, y lo peor de todo es que era la delegada, cayendo sobre ella el deber de enseñar al chico nuevo las instalaciones, y se adaptase con rapidez.

-¡Eh1 Despierta. Estás empanada-le llamó Tenoz la tención, cuando iba por el pasillo con la vista al frente, observando… nada.

La eliona se sobresaltó. Se agarró del brazo de su amigo para no tropezar con él.

-Perdóna. Es que estoy con la cabeza en otra parte.

-Nada muchacha, es normal. ¿A dónde vas?-quiso saber el humano.

-Al despacho del profesor de Programación, que se ha llevado al nuevo allí, no sé para qué, y tengo que recogerlo. Ni que fuese su niñera. ¡Me saca una cabeza!

-Para ayudarle un poco, hija mía. Debe enterarse de la mitad de lo que decimos. No habla muy bien nuestro idioma.

-Y encima lo hace flojito, que tengo que acercar mi oreja a su boca.

-Pues ten cuidado, a ver si en un descuido te la muerde o algo, y apareces al día siguiente con media oreja.

Rieron juntos unos segundos, y siguieron caminando hasta que Tenoz llegó a la puerta de la cantina.

-Te espero aquí, ¿vale?

Ella asintió.

Jaerik no tardó en salir del despacho, algo desconcertado, y con un sabor a incertidumbre en su boca. Una de sus manos acariciaba su cabello rizado. La otra sostenía una nota.

Genyam le saludó. Él le devolvió el gesto tímidamente, y le acercó el papel. La delegada, sintiéndose como una vulgar sirvienta, lo leyó. Varias páginas web y un mensaje:“visítalas, te ayudarán a lo largo del curso, si tienes alguna duda aquí tienes también mi correo…”

Ayuda extra, pensó la eliona, odiando un poco más al extranjero. Poniendo su deber por delante, le explicó, tan bien como pudo, lo que ponía.

-Yo voy a la cantina con unos amigos, ¿vienes?- <<Que diga que no…>>.

Pero asintió, y tragándose sus pensamientos

Minutos después, Jaerik acercaba dos sillas a la mesa para que ambos, recién llegados, se sentaran alrededor de los amigos de la eliona.

-¿Éste es el chico nuevo?-saltó uno de los susodichos.

Era un humano regordete pero bajito, de cara redonda y ojos pequeños ocultos tras unas finas gafas. Su rostro, agachado, comprendia el periódico local que se extendía entre sus manos. La eliona asintió y los presentó. Su nombre era Meinvem.

-Te veo cansada-apuntó Andor, el músdoto.

-No he dormido casi, tío. Me he quedado hasta tarde viendo la tele, y después me he despertado en el sofá.Por poco no vengo a primera hora.

Alboz resopló.

-Para lo que hemos hecho…

-Dios, ¡qué paranoia!-saltó Meinvem. Cuando toda la atención se centró en él, prosiguió-. Escuchad: “Entre las sombras, dispuestos a salvarnos, ocultos sus rostros por máscaras de marfil, se encuentran los Salvadores, una banda urbana en pos de la justicia, y la libertad.

>>Más que “una”, es “la” banda urbana por excelencia, compuesta por los más fuertes, los más puros, los más preparados de esta, nuestra Demie, dispuestos a limpiar las imperfecciones del mundo, retando a la mano dura de la policía si es necesario para salir adelante.

>>Nadie será capaz de detenerlos, y poco a poco eliminarán a sus enemigos, erradicarán a los infieles, y…>>

-Un segundo-le detuvo Tenoz-. Hace años que no se habla de las bandas. ¿Quién es ese tío para hablar así de una de ellas?

-Ni idea-corroboró Meinvem repasando el artículo-. Pero este tío suele escribir cosas sobre libros. Críticas, y esas cosas. Será apra llamar la atención. Seguro que en unos días escribe diciendo que ese artículo era para promocionar algún libro o algo de eso.

-A mí es que esas cosas me aburren-saltó Genyam.

-¿Los periódicos o los libros?

-Las dos cosas. Los libros son… demasiado largos, demasiado densos… Me hacen perder mucho tiempo. Prefiero un cuadro, una escultura…

-Allá tú-dijo Meinvem, disgustado.

-Hablando de esculturas-prosiguió la eliona-, esta tarde voy a ir a ver a La Madre.

-Es preciosa-saltó Tenoz, excitado como un niño pequeño.

-¿Porqué no te llevas a tu amigo, el nuevo?-salto Meinvem con cierta pícara malicia.

 

2 comentarios para “capítulo 5 (1)”

  1. Magui Dice:

    Está gracioso. Pero sinceramente, hasta que no has puesto lo de Lain y, sobretodo, lo de que estaba muerto, creía que era una historia nueva. ¡¡Besos!!

  2. Poio Dice:

    Insisto… largá completos los capitulooosss!!! :P

    sevemos

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