-¡Eh! Podrías hablarme o algo… Me aburro. Cuentame algo del mundo. No sé nada desde que me metisteis aquí. ¡Eh!
-Tranquilízate, con insistencia no matarás al monstruo-dijo un salvador a Genyam. El número que este llevaba en la máscara era el catorce, y era altísimo, al menos dos metros. Terminaba de configurar un aspecto feroz un enorme cuerpo musculado y de piel oscura. Su voz era tranquila, pero portentosa.
Jóvenes y adultos se acercaban al punto de reunión, allí donde horas antes habían quedado. Se estaban preparando para la acción, aunque todos rezaban, sea cual fuera su dios, para que todo acabase lo antes posible. Pronto estarían unidos, formando una feroz cadena.
-Anda, si sabe hablar y todo.
-Intuyo que hacerte la graciosa y la cría evita tu llanto, ¿cierto?
Ambos estaban en la misma habitación. La eliona estaba sentada sobre una silla que, junto a metros de cuerda, la mantenía prisionera. El salvador la miraba con su falso rostro pálido desde una esquina carente de luz, con los brazos cruzados, esperando.
-Sí-concedió Genyam-, ¿qué remedio me queda?
-Luchar.
Terminaron de dar las intrucciónes, unos a otros, otros a uno. Tal y como lo habían planeado días antes, cuando de parte de un desconocido recibieron una carta, una carta sobre secuestros y mensajes que solo Blanco entendería.
-¿Luchar?-repitió la eterna, dubitativa- ¿Contra ti?
-Contra tus emociones. Controlar tus instintos, tus miedos, tus pasiones… Esa lucha es extremadamente difícil. Si fueramos conscientes de que podemos hacerlo con afán y atino, si cambiaramos nuestro ser a mejor, el mundo no necesitaría gente como nosotros.
<<Si a “como nosotros” te refieres a gente que secuestre y ate a otra gente por motivos desconocidos… Creo que podríamos vivir sin vosotros.>>
-¿Contraseña?-preguntó un salvador a otro recién llegado, ya enmascarado, con un trece en su falso rostro.
-Maldita sea… lo acabo de olvidar. ¿Cómo era…? Ayúdame un poco tío.
-No. ¿Contraseña?
-Sé lo que piensas, eterna-Continuó el salvador-. No estamos locos. Si estamos aquí es por que creemos en un mundo más puro, mejor, y completo.
-¿Puro? ¿Un mundo como el de los Sagrados?
-¡Nunca! Las palabras de Dios no son recibidas, pero no haremos como él. Las dejaremos entrar para escucharlas, y las dejaremos huir en paz. Ellos han cogido cuchillos y hechizos pretendiendo segar cualquier vestigio de verdad, hasta dejar campos enteros de cenizas.
-¿Entonces?-preguntó Genyam, titubeando. El salvador le daba cada vez más miedo. No por su aspecto, sino por la fiereza y, en el fondo certeza, de sus palabras. Había tomado a estos salvadores como estúpidos niñatos creídos. Se estaba dando cuenta de cuan equivocada estaba. Y no le gustaba.
-¿Cree en su religión?
No se dio cuenta el verdadero salvador de que el falso sólo pretendía taparle el campo visual. Por lo tanto, cuando varios eslabones se colocaron en puntos ciegos, el impostor le propinó un puñetazo en el estómago, y otro apareció de repente, le quitó la máscara, y le tapó la boca.
-¿En mi religión? Sí, claro, a mí manera pero sí.
-¿Y si todo lo que tienen en común el resto de las religiones fuese cierto? ¿Y si todas tramas de nuestros textos sagrados, considerados con el paso del tiempo falacias de doble no fuesen lo que parecen? ¿Y si la más sencillas de las interpretaciones es la cierta? Tenemos la mala costumbre de alejar de nosotros lo más lógico, y bañarnos en fantasías.
Septiembre 13, 2008 a las 10:56 am |
Saludos cordiales, yonamoe. Gracias por tu visita al “botonero”

Voy a leerte, a pasearme por tus líneas.
Enero 1, 2009 a las 7:09 pm |
Hey aqui devolviendo la visita y que grata sorpresa encontrarme con tus escritos. Estan muy buenos, intentare pasar mas seguido. Feliz año nuevo!!
Enero 10, 2009 a las 1:59 am |
Me gusta como empieza.
Febrero 13, 2009 a las 10:20 pm |
Te encontre, asi que ya tenias blog, habermelo dicho por el netlog jaja, bueno pues te agrego y de vez en cuando me pasare, un saludo.